Vivo en una nube que se cambia de color cada cierto tiempo. Unos días es rojo, otros días es negra. Depende de cómo me despierte, a veces lleva un rayito de sol incorporado, o se encuentra dentro de una tormenta perfecta. Pero suele salir de ella sin problemas.
No es muy grande, pero llama la atención por donde pasa. Quizás es el sonido de su motor, o el sonido de mi risa cuando viajo en ella. Últimamente, la gente se gira demasiado para ver por donde vamos, a quién saludamos y a qué velocidad. Yo no lo entiendo muy bien, porque todos deberíamos viajar en una.
Dentro de ella pasan las horas rápidamente. Pienso en mil cosas y me quedo con la mirada perdida, hasta que mi nube me sacude para que vuelva a la realidad. Una realidad que va más deprisa de la cuenta, pero de la que ella me protege. Ella me frena o me acelera, casi siempre contracorriente.
Y así pasan los días, volando. Ya han pasado 3 meses desde que empezó el año, y parece que fue ayer cuando estaba prácticamente inconsciente para celebrarlo. Mi vida ha cambiado a golpes desde entonces, pero ahora mismo, me gusta mi vida.
Puedo acariciar el cielo con las manos y dejar una estela de olor a alegría. Mi nube tiene la culpa por enseñarme algo en lo que no había reparado: Nunca sabes cuando te caerás al suelo, así que no te preocupes de cómo poner las manos para amortiguar la caida. Sólo intenta volar, cada vez más alto.
9 de marzo de 2010
7 de marzo de 2010
Bajo la lluvia
Esto es lo primero que escribo con mi nuevo netbook. Espero que de este salgan tan bonitas historias como guardaba en su interior el anterior portátil. Descansa en paz.
Hoy no se me ocurre mejor manera de escribir que con canciones de Fito. Hace poco rescaté el gusto por su música, aunque creo que me gusta más por lo que lleva detrás, por esa sonrisa que me sale cada vez que oigo una canción suya. Tú tienes la culpa. Esta noche es propicia para contaros historias, a oscuras, con una Coca Cola y con la cabeza hecha un lío.
Por desgracia ayer volví a dejar que el alcohol me usara de marioneta y me hiciera decir cosas que Dios sabe por qué las dije. Ni las recuerdo, ni seguramente las sienta. Así que desde aquí, pido disculpas a aquellos que tuvieron que sufrirlas. Es un enemigo bastante listo, siempre borra su huella al día siguiente. Consigue que ratos completos aparezcan en mi mente como una secuencia de cine mudo, sin lograr recordar las frases que pronunciaban mis labios ni las que escuchaban mis oidos.
Por ello, hoy me he levantado un poco desanimado. Además, era un día raro. Hoy tenía que irme a otra tienda a trabajar, y la verdad, si mi memoria no me falla, hacía casi un año que no iba a otro Opencor. Pero creo que me ha servido para darme cuenta de que, si todo se confirma según parece, no me será tan duro trabajar rodeado de completos desconocidos. Quizás se me haga hasta más llevadero. Recordadme que se lo pregunte a mis párpados cuando otro sábado más suene el despertador.
Intentando recordar todo lo que me sucedió ayer, han pasado las horas. Muy lentas, como siempre. Y justo cuando me iba, he recibido una visita inesperada. Allí estaba, año y pico después, mi amiga Montse. Fue mi jefa durante la época más bonita de este (ahora) odiado trabajo. Nos ha visto llorar, reir. Me acompañó en el momento más duro, cuando me partí el dedo. Creo que puedo afirmar que es de los pocos jefes que se han portado conmigo como amigos. Y creedme que en una empresa donde la prepotencia y el yomismismo abunda, eso significa mucho.
Me ha hecho una ilusión gigantesca verla. Saber qué tal estaba. Ver como se acuerda de todos nosotros, y ver que aun después de no vernos en muchisimo (demasiado, diría yo) tiempo, seguimos siendo capaces de reir juntos, de entendernos, y de pintar con colores vivos unas tiendas que son azules por fuera, y gris casi negro por dentro.
Además, se ha confesado lectora de este blog, y la verdad, me ha emocionado. Muchas veces pienso que estas palabras se las lleva el viento, y que la leen cuatro personas contadas, o algún naufrago de Google. Y poco a poco, veo como hay gente que me sigue, que se preocupa por mí, y lo más raro de todo, es que os gusta. Os juro que no hay nada que me haga más feliz que eso. Espero que te guste leer esto, casi tanto como a mi haberte visto y escribirtelo.
Viendo que el día se había arreglado sin esperarlo, era momento de pasear por Madrid. La última vez que lo hice fue bastante más bonito. Llevaba a Marta del brazo.
Hoy he recibido otro regalo en forma de mensaje privado de Tuenti. En él, me decían que alguien me consideraba un amigo digno de admirar, y decía que ojalá tuviera la suerte de encontrar a alguien como yo. Esas palabras han salido de una persona que conozco de 6 o 7 ratos, en los cuales más de la mitad yo iba borracho (creo que esto ya empieza a ser preocupante). Pero con el cual conseguí conectar desde un principio. Es fácil, él hace feliz a una de las personas más importantes para mí. Y esa felicidad es como si fuese mía, porque creo que no hay nada mejor que ver los ojos de tus amigos brillar de esa forma especial. Me alegro un montón de que os hayáis encontrado el uno al otro, y que yo, de paso, haya engordado mi lista de amigos con un gran chico.
Casi la una de la mañana y aun no he empezado con el trabajo de la universidad. Sigue sonando Fito en mi cabeza. Pone banda sonora a una cara, se parece a su risa. Suena a miles de momentos, cada cual más bonito. Hoy no terminaré en el sofá de ningún portal, pero seguro que duermo peor que allí.
Hoy no se me ocurre mejor manera de escribir que con canciones de Fito. Hace poco rescaté el gusto por su música, aunque creo que me gusta más por lo que lleva detrás, por esa sonrisa que me sale cada vez que oigo una canción suya. Tú tienes la culpa. Esta noche es propicia para contaros historias, a oscuras, con una Coca Cola y con la cabeza hecha un lío.
Por desgracia ayer volví a dejar que el alcohol me usara de marioneta y me hiciera decir cosas que Dios sabe por qué las dije. Ni las recuerdo, ni seguramente las sienta. Así que desde aquí, pido disculpas a aquellos que tuvieron que sufrirlas. Es un enemigo bastante listo, siempre borra su huella al día siguiente. Consigue que ratos completos aparezcan en mi mente como una secuencia de cine mudo, sin lograr recordar las frases que pronunciaban mis labios ni las que escuchaban mis oidos.
Por ello, hoy me he levantado un poco desanimado. Además, era un día raro. Hoy tenía que irme a otra tienda a trabajar, y la verdad, si mi memoria no me falla, hacía casi un año que no iba a otro Opencor. Pero creo que me ha servido para darme cuenta de que, si todo se confirma según parece, no me será tan duro trabajar rodeado de completos desconocidos. Quizás se me haga hasta más llevadero. Recordadme que se lo pregunte a mis párpados cuando otro sábado más suene el despertador.
Intentando recordar todo lo que me sucedió ayer, han pasado las horas. Muy lentas, como siempre. Y justo cuando me iba, he recibido una visita inesperada. Allí estaba, año y pico después, mi amiga Montse. Fue mi jefa durante la época más bonita de este (ahora) odiado trabajo. Nos ha visto llorar, reir. Me acompañó en el momento más duro, cuando me partí el dedo. Creo que puedo afirmar que es de los pocos jefes que se han portado conmigo como amigos. Y creedme que en una empresa donde la prepotencia y el yomismismo abunda, eso significa mucho.
Me ha hecho una ilusión gigantesca verla. Saber qué tal estaba. Ver como se acuerda de todos nosotros, y ver que aun después de no vernos en muchisimo (demasiado, diría yo) tiempo, seguimos siendo capaces de reir juntos, de entendernos, y de pintar con colores vivos unas tiendas que son azules por fuera, y gris casi negro por dentro.
Además, se ha confesado lectora de este blog, y la verdad, me ha emocionado. Muchas veces pienso que estas palabras se las lleva el viento, y que la leen cuatro personas contadas, o algún naufrago de Google. Y poco a poco, veo como hay gente que me sigue, que se preocupa por mí, y lo más raro de todo, es que os gusta. Os juro que no hay nada que me haga más feliz que eso. Espero que te guste leer esto, casi tanto como a mi haberte visto y escribirtelo.
Viendo que el día se había arreglado sin esperarlo, era momento de pasear por Madrid. La última vez que lo hice fue bastante más bonito. Llevaba a Marta del brazo.
Hoy he recibido otro regalo en forma de mensaje privado de Tuenti. En él, me decían que alguien me consideraba un amigo digno de admirar, y decía que ojalá tuviera la suerte de encontrar a alguien como yo. Esas palabras han salido de una persona que conozco de 6 o 7 ratos, en los cuales más de la mitad yo iba borracho (creo que esto ya empieza a ser preocupante). Pero con el cual conseguí conectar desde un principio. Es fácil, él hace feliz a una de las personas más importantes para mí. Y esa felicidad es como si fuese mía, porque creo que no hay nada mejor que ver los ojos de tus amigos brillar de esa forma especial. Me alegro un montón de que os hayáis encontrado el uno al otro, y que yo, de paso, haya engordado mi lista de amigos con un gran chico.
Casi la una de la mañana y aun no he empezado con el trabajo de la universidad. Sigue sonando Fito en mi cabeza. Pone banda sonora a una cara, se parece a su risa. Suena a miles de momentos, cada cual más bonito. Hoy no terminaré en el sofá de ningún portal, pero seguro que duermo peor que allí.
15 de febrero de 2010
"Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad..."
Siempre he dicho que, en algún período de mi vida, viviré en Barcelona. Pasan los años, y lo que era estudiar un año de universidad allí, se va convirtiendo en unos meses de trabajo. Y lo que hoy son meses de trabajo, terminará siendo el momento en el que quiera romper mi vida y poner punto y aparte con todo lo que me rodea.
Por eso me gustó tanto cuando me dijo que ella tenía en mente vivir en esta ciudad. Esa ciudad que cuando paseas por ella siempre descubres cosas nuevas. Una ciudad que puede no decirte nada a priori, pero que paseando entre esas olas de gente y coches, te cuenta a susurros un sin fin de historias ocurridas en sus calles. Creo que debería pasear más por Madrid. Y sinceramente, creo que Madrid ganaría muchísimo contigo aquí.
Ya hace tantos años de la primera vez en que os vi a todos...Pero seguimos siendo capaces de reir, de contarnos historias, de hacer piques Madrid-Barcelona sobre bocadillos o cualquier cosa de la que el abuelo se queje. Ya os lo dije, siento que esta vez se me ha esfumado delante de mi cara sin apenas tiempo para deciros, demostraros, y enseñaros cosas. Pero espero que sea verdad eso de que nunca os decepcionamos, porque para mi una de las cosas más bonitas del año es vuestra tradicional visita. Ojalá pronto pueda devolverosla.
¿Sabéis? Está nevando en Madrid. En un día normal sería bonito. Pero es deprimente cuando ya no estáis aquí.
Gracias por todo. Os quiero.
Por eso me gustó tanto cuando me dijo que ella tenía en mente vivir en esta ciudad. Esa ciudad que cuando paseas por ella siempre descubres cosas nuevas. Una ciudad que puede no decirte nada a priori, pero que paseando entre esas olas de gente y coches, te cuenta a susurros un sin fin de historias ocurridas en sus calles. Creo que debería pasear más por Madrid. Y sinceramente, creo que Madrid ganaría muchísimo contigo aquí.
Ya hace tantos años de la primera vez en que os vi a todos...Pero seguimos siendo capaces de reir, de contarnos historias, de hacer piques Madrid-Barcelona sobre bocadillos o cualquier cosa de la que el abuelo se queje. Ya os lo dije, siento que esta vez se me ha esfumado delante de mi cara sin apenas tiempo para deciros, demostraros, y enseñaros cosas. Pero espero que sea verdad eso de que nunca os decepcionamos, porque para mi una de las cosas más bonitas del año es vuestra tradicional visita. Ojalá pronto pueda devolverosla.
¿Sabéis? Está nevando en Madrid. En un día normal sería bonito. Pero es deprimente cuando ya no estáis aquí.
Gracias por todo. Os quiero.
10 de febrero de 2010
Hoy de camino a la universidad, aparte de cabrearme con la ciudad de Madrid por su intenso tráfico y la mala educación en general que se respira a primera hora de la mañana, he escuchado una canción que había oido miles de veces. Si, he dicho escuchado. Nunca me había parado a entender su letra, a hacer mío su mensaje. Me gusta esta sensación de tener una pequeña caja de Pandora llena de sorpresas como esta, capaz de decirme en cada momento lo que siento.
Ultimamente, como todos sabéis, no estoy en una de mis mejores épocas. Tampoco puedo quejarme en otros aspectos de mi vida, pero como vomitaba aquí hace unos días, he tenido un duro golpe bajo que sigue doliendo, y que seguro dolerá más tiempo del que debería. Pero gracias a eso también he descubierto que estoy rodeado de personas maravillosas, que me han prestado su hombro y ofrecido su dinero; que me han abrazado cuando lo he necesitado. Que me han hecho ver que hay momentos en los que se para el tiempo y hay que disfrutar de lo que tenemos más cerca.
Puedo decir que no tengo un ángel de la guarda. Tengo muchos. Cada uno con su forma de cuidarme, y cada uno con su forma de quererme. Yo sé que ultimamente, más que ese chico que se echaba cualquier problema a la espalda como si fuese un saco, soy una persona débil, con las emociones a flor de piel. Parece que me doy duchas con litros de suavizante, vaya.
Pero os prometo que siempre voy a estar ahí. Que mi fuerza de voluntad sigue inquebrantable, y que uno de mis objetivos primordiales es cuidaros y haceros felices, dentro de mis posibilidades. Asi que algún día espero que pueda recibir de vosotros unas palabras tan bonitas como estas:
Savia_Ángel de la guarda
Tú eres para mí más que un amigo
que me ayuda a comprender, que me
enseña a respetar, tanto a mí mismo,
como lo hago a los demás.
Tú eres para mí más que ese hermano
que no tuve y que no tendré.
Has sembrado tanto encima de
miserias que te conté.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Siempre vigilando y protegiendo
en las sombra aúnque ya no estés,
acariciando mi corazón.
Tú vas rompiendo lanzas
siempre a mi favor.
Has procurado ver los peligros de
este mundo que yo no vi, avisándome
antes de caerme y antes de sucumbir.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Y hablando de ángeles, y para terminar, quería contar aquí una bonita historia. Hace tiempo en mi Opencor, trabajaba con nosotros un vigilante de seguridad. Ese hombre parecía haberlo pasado mal, y mataba sus horas muertas dentro de la tienda escribiendo poesía. Como tantos otros, y por los continuos movimientos de personal que hay en esa empresa, se marchó de Delicias y nunca volvió. Sabía de él a través de un amigo común, pero poco más.
El otro día, lo encontré trabajando en otro Opencor. Me alegró mucho verle, y que se acordara de todos nosotros. Cuando ya me iba, me dijo que había escrito un libro. Se le veía ilusionado, impaciente porque escribiera bien el titulo. Lo publicó en una editorial, pero por motivos que no vienen a cuento, lo ha colgado también en Internet. Investigando, resulta que ese empleado de Securitas es hijo de un poeta sevillano de cierto nombre, y que ha vivido inmerso en poesía desde que era pequeño. Gracias por compartir tu mundo con nosotros, y me alegra saber que aun hay personas que consiguen hacer realidad sus sueños.
Tengo que ir a visitarle de nuevo.
Ramón Montesinos - Poemas: ángeles sin sospecha
Para descargar:
https://docs.google.com/fileview?id=0BzTrJ7BnINoqZTBmYTE4MzQtMjFjNC00YzI0LWI0OTYtZDQ1NDI4NDcyNzEz&hl=en
Una entrevista con el autor:
http://arindodoliteratura.blogspot.com/2009/12/ramon-montesinos-nos-regala-su-libro-de_22.html
Es todo un placer presentároslo.
Ultimamente, como todos sabéis, no estoy en una de mis mejores épocas. Tampoco puedo quejarme en otros aspectos de mi vida, pero como vomitaba aquí hace unos días, he tenido un duro golpe bajo que sigue doliendo, y que seguro dolerá más tiempo del que debería. Pero gracias a eso también he descubierto que estoy rodeado de personas maravillosas, que me han prestado su hombro y ofrecido su dinero; que me han abrazado cuando lo he necesitado. Que me han hecho ver que hay momentos en los que se para el tiempo y hay que disfrutar de lo que tenemos más cerca.
Puedo decir que no tengo un ángel de la guarda. Tengo muchos. Cada uno con su forma de cuidarme, y cada uno con su forma de quererme. Yo sé que ultimamente, más que ese chico que se echaba cualquier problema a la espalda como si fuese un saco, soy una persona débil, con las emociones a flor de piel. Parece que me doy duchas con litros de suavizante, vaya.
Pero os prometo que siempre voy a estar ahí. Que mi fuerza de voluntad sigue inquebrantable, y que uno de mis objetivos primordiales es cuidaros y haceros felices, dentro de mis posibilidades. Asi que algún día espero que pueda recibir de vosotros unas palabras tan bonitas como estas:
Savia_Ángel de la guarda
Tú eres para mí más que un amigo
que me ayuda a comprender, que me
enseña a respetar, tanto a mí mismo,
como lo hago a los demás.
Tú eres para mí más que ese hermano
que no tuve y que no tendré.
Has sembrado tanto encima de
miserias que te conté.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Siempre vigilando y protegiendo
en las sombra aúnque ya no estés,
acariciando mi corazón.
Tú vas rompiendo lanzas
siempre a mi favor.
Has procurado ver los peligros de
este mundo que yo no vi, avisándome
antes de caerme y antes de sucumbir.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Y hablando de ángeles, y para terminar, quería contar aquí una bonita historia. Hace tiempo en mi Opencor, trabajaba con nosotros un vigilante de seguridad. Ese hombre parecía haberlo pasado mal, y mataba sus horas muertas dentro de la tienda escribiendo poesía. Como tantos otros, y por los continuos movimientos de personal que hay en esa empresa, se marchó de Delicias y nunca volvió. Sabía de él a través de un amigo común, pero poco más.
El otro día, lo encontré trabajando en otro Opencor. Me alegró mucho verle, y que se acordara de todos nosotros. Cuando ya me iba, me dijo que había escrito un libro. Se le veía ilusionado, impaciente porque escribiera bien el titulo. Lo publicó en una editorial, pero por motivos que no vienen a cuento, lo ha colgado también en Internet. Investigando, resulta que ese empleado de Securitas es hijo de un poeta sevillano de cierto nombre, y que ha vivido inmerso en poesía desde que era pequeño. Gracias por compartir tu mundo con nosotros, y me alegra saber que aun hay personas que consiguen hacer realidad sus sueños.
Tengo que ir a visitarle de nuevo.
Ramón Montesinos - Poemas: ángeles sin sospecha
Para descargar:
https://docs.google.com/fileview?id=0BzTrJ7BnINoqZTBmYTE4MzQtMjFjNC00YzI0LWI0OTYtZDQ1NDI4NDcyNzEz&hl=en
Una entrevista con el autor:
http://arindodoliteratura.blogspot.com/2009/12/ramon-montesinos-nos-regala-su-libro-de_22.html
Es todo un placer presentároslo.
5 de febrero de 2010
El Infierno
"Un día creí que el mundo iba bien. Pensé tener la suerte a mi favor.
Pero caí y luego desperté. Y al despertar, seguía siendo yo".
Así ha empezado lo que yo llamo nuevo día. Y digo esto porque cuando duermes apenas 4 horas al día, en un horario cambiado respecto a las personas aparentemente normales, no sabes ni cuando es de día ni cuando de noche.
Esa frase es de una canción de un grupo maquetero que ha sobrevivido varios años en mi iPod, sin saber muy bien por qué. Y al oirla hoy, me he sentido totalmente identificado: Cuando pensaba que mi vida estaba remontando el vuelo, que volvía a sentirme en mi lugar, me han lanzado un golpe demoledor en plena mandíbula. Me he despertado, vaya. Y la realidad es una mierda.
La realidad es que lo que algunos llaman justicia me ha fallado. La realidad es que no puedo decir verdades, por miedo a que me castiguen. La verdad es que no puedo defender mis derechos, ni defender los derechos de otros que han sido maltratados. La realidad es que en este país, que presume de libertades allá por donde vamos, la justicia no vale para nada.
Aunque la culpa de todo la tienen unos sinvergüenzas sin ninguna educación ni escrúpulos. Unas personas que se han reido en mi cara y en la de mi familia. Unas personas que uno de los días que más nervios y malestar he sentido, no tuvieron la decencia de presentarse a dar la cara. Otro desprecio más.
Pues a vosotros tengo algo que deciros. Espero que el de ahí arriba empiece a poner a cada uno en su sitio. Creo que ya lo hizo hace tiempo dando donde más os dolía. Pero yo quiero más. Quiero que paguéis por cada una de las lágrimas que he visto caer en mi casa, por cada silencio y por cada mala cara que he tenido que soportar estos dos años y pico que lleva durando esta pesadilla. Quiero que paguéis con dolor lo que yo tengo que pagar con dinero.
Podría insultaros hasta el fin de mis días y no me quedaría tranquilo. Además, siempre me arriesgo a otra denuncia, ¿no?.
Gracias a Dios, me puedo apoyar en que la vida me sonríe en otros aspectos. Gracias a todos por vuestro apoyo, y perdón por lo que tengáis que leer, escuchar y sufrir.
Pero caí y luego desperté. Y al despertar, seguía siendo yo".
Así ha empezado lo que yo llamo nuevo día. Y digo esto porque cuando duermes apenas 4 horas al día, en un horario cambiado respecto a las personas aparentemente normales, no sabes ni cuando es de día ni cuando de noche.
Esa frase es de una canción de un grupo maquetero que ha sobrevivido varios años en mi iPod, sin saber muy bien por qué. Y al oirla hoy, me he sentido totalmente identificado: Cuando pensaba que mi vida estaba remontando el vuelo, que volvía a sentirme en mi lugar, me han lanzado un golpe demoledor en plena mandíbula. Me he despertado, vaya. Y la realidad es una mierda.
La realidad es que lo que algunos llaman justicia me ha fallado. La realidad es que no puedo decir verdades, por miedo a que me castiguen. La verdad es que no puedo defender mis derechos, ni defender los derechos de otros que han sido maltratados. La realidad es que en este país, que presume de libertades allá por donde vamos, la justicia no vale para nada.
Aunque la culpa de todo la tienen unos sinvergüenzas sin ninguna educación ni escrúpulos. Unas personas que se han reido en mi cara y en la de mi familia. Unas personas que uno de los días que más nervios y malestar he sentido, no tuvieron la decencia de presentarse a dar la cara. Otro desprecio más.
Pues a vosotros tengo algo que deciros. Espero que el de ahí arriba empiece a poner a cada uno en su sitio. Creo que ya lo hizo hace tiempo dando donde más os dolía. Pero yo quiero más. Quiero que paguéis por cada una de las lágrimas que he visto caer en mi casa, por cada silencio y por cada mala cara que he tenido que soportar estos dos años y pico que lleva durando esta pesadilla. Quiero que paguéis con dolor lo que yo tengo que pagar con dinero.
Podría insultaros hasta el fin de mis días y no me quedaría tranquilo. Además, siempre me arriesgo a otra denuncia, ¿no?.
Gracias a Dios, me puedo apoyar en que la vida me sonríe en otros aspectos. Gracias a todos por vuestro apoyo, y perdón por lo que tengáis que leer, escuchar y sufrir.
23 de enero de 2010
Prohibido hablar
Juro que no va a volver a pasar. Os lo prometo. Os odio con todas mis fuerzas, me hacéis sentirme como una mierda. Pero no me permito hablar mal de vosotros. Por mucha sensación de desahogo que se me quede, no me gusta ponerme a ese nivel. No quiero contar las miserias de nadie, ni las mías propias. Y menos que las oiga alguien cuyo único juicio es el que pueda aprender de mi. Siempre he sido un defensor de las luchas equilibradas, y no me gusta apuñalar a gente por detrás sin que se puedan defender.
Estoy harto de ser tan transparente. De que las palabras se me caigan solas. De que no me pueda callar nada. He pasado de ser una persona tímida y cerrada a hablar más de la cuenta. Desde aquí, mi propósito para este año: dejar de decir tonterías, de decir lo que me salga del corazón, de la cabeza o del alma, y sobre todo, volverme a valer por mi mismo.
Esperando el día 12 de Febrero como agua de Mayo. Necesito esa parada en el tiempo.
Estoy harto de ser tan transparente. De que las palabras se me caigan solas. De que no me pueda callar nada. He pasado de ser una persona tímida y cerrada a hablar más de la cuenta. Desde aquí, mi propósito para este año: dejar de decir tonterías, de decir lo que me salga del corazón, de la cabeza o del alma, y sobre todo, volverme a valer por mi mismo.
Esperando el día 12 de Febrero como agua de Mayo. Necesito esa parada en el tiempo.
15 de enero de 2010
Delirio
No hay peor sensación en el mundo que despertarte 5 minutos antes de que suene el despertador.
Además, hoy he vuelto a soñar con esa mancha difuminada de color rojo. La que no para de moverse de un sitio para otro. Poco a poco va tomando formas más reconocibles, aunque al principio parecía otra cosa.
Es jodido levantar los párpados y que lo primero que veas es un techo blanco acolchado. Más jodido es ver que las paredes también lo están. Y ver que en vez de tu pijama pareces llevar una camisa de fuerza. Atada bien fuerte, para que por la noche no puedas tener tentaciones de abrazar...de abrazar al aire.
Mi tratamiento sigue su curso. Sólo caigo por aquí para dormir. El resto del día me dejan caminar por Madrid.
Como de costumbre me meto en el Metro y viajo hasta el fin de la ciudad. Viendo asientos ocupados por 12 personas en apenas 20 minutos; gente que no para de empujarse. Algunos duermen, otros gritan al abrirse las puertas. A veces pienso que si los animales del zoológico viesen este espectáculo, nos cederían sus jaulas amistosamente.
Como es habitual, llego a mi destino más pronto de lo que me gustaría. Por desgracia, diría. Porque por ello siempre me encuentro a uno de esos monstruos por los que me están tratando. Yo creo que este sí es real. Hay más gente que lo ve, y no hay manera de que nos lo quitemos de encima.
Pasa la mañana rápido. Organizo papeles, tacho palabras. Dibujo líneas, coloreo cuadros. Revuelvo el papel y vuelta a empezar. De vez en cuando incluso aprendo algo. No hablo con nadie. Tampoco les conozco, y quedaría raro cruzar palabras además de miradas.
Y así hasta la noche. Todos los días mi doctora se pone en contacto conmigo, para ver qué tal estoy. Yo no le digo gran cosa, pero parece que le alegra verme ocupado con otros asuntos. La fecha de alta está aun por determinar. Pero yo sé que ella me va a dar el alta antes o después. Ya me he puesto una fecha definitiva para ello. El mes de Junio. Es el mes perfecto para hacer borrón y cuenta nueva con alguien. Ella se olvidará de mi, y yo aprenderé a vivir sin sus cuidados y medicinas.
Cae la noche sobre nosotros, con mucho viento y frío. Llego tiritando a la puerta de mi nueva casa. Como ya es de costumbre, me acuesto con él. Da igual las mantas que me ponga, que meta los pies en agua caliente o que me golpee contra la cama para calentarlos. Él si que no se separa de mi nunca. Qué asco de estación, por cierto.
Lo bueno de este tratamiento es que no me han prohibido la música. Tampoco me la han recomendado, pero en mi larga lista de cosas que no puedo hacer, no aparece por ningún lado. Así que cuando soy capaz de ponerme de nuevo ese pijama con las mangas cruzadas, me pongo a hablar con ella. Es muy inteligente, y siempre tiene una palabra digna de escuchar. Ultimamente no me habla de otra cosa que de amor y cosas bonitas. No es lo que necesito oir, pero la verdad, uno se va a dormir más tranquilo así que con alguien gritando a los cuatro vientos.
Hoy me ha comentado algo parecido a esto:
"Los cuervos dicen que nunca vendrás
No puedo huir y no quiero escuchar
Por que yo siempre te voy a esperar
Clavado aquí, entre el maíz, en soledad "
Y en soledad, conseguí conciliar el sueño.
Además, hoy he vuelto a soñar con esa mancha difuminada de color rojo. La que no para de moverse de un sitio para otro. Poco a poco va tomando formas más reconocibles, aunque al principio parecía otra cosa.
Es jodido levantar los párpados y que lo primero que veas es un techo blanco acolchado. Más jodido es ver que las paredes también lo están. Y ver que en vez de tu pijama pareces llevar una camisa de fuerza. Atada bien fuerte, para que por la noche no puedas tener tentaciones de abrazar...de abrazar al aire.
Mi tratamiento sigue su curso. Sólo caigo por aquí para dormir. El resto del día me dejan caminar por Madrid.
Como de costumbre me meto en el Metro y viajo hasta el fin de la ciudad. Viendo asientos ocupados por 12 personas en apenas 20 minutos; gente que no para de empujarse. Algunos duermen, otros gritan al abrirse las puertas. A veces pienso que si los animales del zoológico viesen este espectáculo, nos cederían sus jaulas amistosamente.
Como es habitual, llego a mi destino más pronto de lo que me gustaría. Por desgracia, diría. Porque por ello siempre me encuentro a uno de esos monstruos por los que me están tratando. Yo creo que este sí es real. Hay más gente que lo ve, y no hay manera de que nos lo quitemos de encima.
Pasa la mañana rápido. Organizo papeles, tacho palabras. Dibujo líneas, coloreo cuadros. Revuelvo el papel y vuelta a empezar. De vez en cuando incluso aprendo algo. No hablo con nadie. Tampoco les conozco, y quedaría raro cruzar palabras además de miradas.
Y así hasta la noche. Todos los días mi doctora se pone en contacto conmigo, para ver qué tal estoy. Yo no le digo gran cosa, pero parece que le alegra verme ocupado con otros asuntos. La fecha de alta está aun por determinar. Pero yo sé que ella me va a dar el alta antes o después. Ya me he puesto una fecha definitiva para ello. El mes de Junio. Es el mes perfecto para hacer borrón y cuenta nueva con alguien. Ella se olvidará de mi, y yo aprenderé a vivir sin sus cuidados y medicinas.
Cae la noche sobre nosotros, con mucho viento y frío. Llego tiritando a la puerta de mi nueva casa. Como ya es de costumbre, me acuesto con él. Da igual las mantas que me ponga, que meta los pies en agua caliente o que me golpee contra la cama para calentarlos. Él si que no se separa de mi nunca. Qué asco de estación, por cierto.
Lo bueno de este tratamiento es que no me han prohibido la música. Tampoco me la han recomendado, pero en mi larga lista de cosas que no puedo hacer, no aparece por ningún lado. Así que cuando soy capaz de ponerme de nuevo ese pijama con las mangas cruzadas, me pongo a hablar con ella. Es muy inteligente, y siempre tiene una palabra digna de escuchar. Ultimamente no me habla de otra cosa que de amor y cosas bonitas. No es lo que necesito oir, pero la verdad, uno se va a dormir más tranquilo así que con alguien gritando a los cuatro vientos.
Hoy me ha comentado algo parecido a esto:
"Los cuervos dicen que nunca vendrás
No puedo huir y no quiero escuchar
Por que yo siempre te voy a esperar
Clavado aquí, entre el maíz, en soledad "
Y en soledad, conseguí conciliar el sueño.
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