Las luces de la calle se cuelan por los agujeros de las ventanas, dibujando divertidas formas en la pared del fondo. Trato de jugar con esas figuras para no dormirme. Hoy debo aguantar todo el tiempo que pueda despierto.
El ruido de la calle se asemeja a las canciones que siempre te hago escuchar. Me dan paz. Sé que mañana no tendré que levantarme con despertador, sé que mañana podremos revolvernos entre las sábanas sin ninguna presión ni ninguna sensación adicional a la pereza de salir de ese micro-clima. Fuera hace frío, y no apetece nada salir de nuestro escondite.
Tú llevas un rato durmiendo. Te oigo respirar y tus caricias hace tiempo que han parado. De vez en cuando te mueves, respiras fuerte o abres los ojos, pero no tienes fuerzas para nada más. Las luces de fuera me dejan ver la parte de cara que no te tapa el pelo. Podría estar mirándote horas, viendo como descansas con esa medio sonrisa puesta. Viendo como aunque fuera de esta habitación el mundo reviente, tú seguirás descansando como un angelito. Es verdad, tienes cara de niña buena.
Pasan las horas y la luz de fuera se empieza a hacer más clara. Cada vez se oye más movimiento en las calles. Todo parece llegar a su fin, hasta que recuerdo que tengo un truco para parar el tiempo. Sólo debo pasar mi brazo por debajo de tu cuello. Tú, con suerte, te despertarás y me mirarás. Acto seguido apoyarás tu cabeza sobre mí, y me apretarás la mano...
Me desperté con las dos manos cruzadas. Tú apretón no era real,y realmente tu mano era la mía.
Hoy has estado presente durante todo el día. Pero ya es tarde. Sé que dentro de pocas horas sonará el despertador de nuevo. Y otra vez toda la maquinaria que es Madrid nos engullirá a todos hasta nuevo aviso. Sin embargo, aun puedo cerrar los ojos, con todas mis fuerzas, para ver si vuelvo a tu lado. No es lo mismo que oír tu risa de verdad nada más despertarme, pero la sonrisa con la que amanezco no me la quita nadie.
18 de abril de 2010
3 de abril de 2010
Desde la distancia
Es ahora cuando ha pasado ya un poco de tiempo, cuando empiezo a darme cuenta de las cosas que he vivido estos días.
Yo, aunque muchas veces no lo parezca, soy un chico bastante reservado, tímido, aunque nunca me ha gustado esa palabra. Soy una persona con dos caras: puede que la primera vez que me veas pienses que soy una persona ausente e incluso borde, y puede que si por alguna razón conectas conmigo, consiga caerte bien y me aprecies desde ese mismo instante.
Siempre he sido receloso de conocer gente nueva. No me gusta la sensación de no tener de lo que hablar, no me gustan esos silencios incómodos. Creo que parte de ese problema viene dado porque no soy consciente de lo que puedo ofrecer a alguien. Aunque para muchas cosas tengo una confianza en mi enorme, para enseñarme tal y como soy es todo lo contrario. De hecho, si me paro a pensar, muchas de las personas que después han sido importantes en mi vida, han cambiado sustancialmente de opinión sobre mí una vez ellos han ido desnudándome por dentro, pero no por lo que yo mostraba de primeras.
Diréis que a qué viene todo esto. Viene a que estas últimas semanas he vivido rodeado de gente nueva, o de gente que he conocido este año. Me he reido, he disfrutado con ellos. He visto como las horas pasaban sin el chirrido que muchas veces me gritan las agujas del reloj para recordarme que estoy muy atareado. Y la verdad, es que me está gustando esta sensación. Sé que se me están yendo de las manos muchas cosas, pero ¿y si realmente soy feliz así?
Volví hace unos días de Santander. Allí conocí a alguien totalmente distinto a nosotros. Una persona que nos mostró su tierra con orgullo, y que nos hizo sentir como en casa en todo momento. Hemos estado en sitios que nunca habríamos imaginado, andado por sitios de cuento, y visto cosas increibles. Allí estuve además con otra piececita de ese engranaje que es la universidad, y que, poquito a poquito, sin hacer mucho ruido, ha contribuido a que este año sea sin lugar a dudas, el mejor que he vivido allí. Me ofreció su casa como si me conociera de toda la vida, y hace apenas unos meses no sabía ni mi nombre. Gracias Mario, y gracias Julia. Tenemos pendientes otros días allí.
Y sí, también estuve con ella. Creo que es la vez que mejor me he sentido en mucho tiempo. Es realmente bonito tener un hombro en el que apoyarte, para que se te caigan las lágrimas que están en suspensión. Es bonito llorar sin saber muy bien por qué, pero sabiendo que no es por nada malo. Es bonito despertar y que esté ahí.
Es precioso echar de menos todo esto. Al igual que lo es este lugar:
Yo, aunque muchas veces no lo parezca, soy un chico bastante reservado, tímido, aunque nunca me ha gustado esa palabra. Soy una persona con dos caras: puede que la primera vez que me veas pienses que soy una persona ausente e incluso borde, y puede que si por alguna razón conectas conmigo, consiga caerte bien y me aprecies desde ese mismo instante.
Siempre he sido receloso de conocer gente nueva. No me gusta la sensación de no tener de lo que hablar, no me gustan esos silencios incómodos. Creo que parte de ese problema viene dado porque no soy consciente de lo que puedo ofrecer a alguien. Aunque para muchas cosas tengo una confianza en mi enorme, para enseñarme tal y como soy es todo lo contrario. De hecho, si me paro a pensar, muchas de las personas que después han sido importantes en mi vida, han cambiado sustancialmente de opinión sobre mí una vez ellos han ido desnudándome por dentro, pero no por lo que yo mostraba de primeras.
Diréis que a qué viene todo esto. Viene a que estas últimas semanas he vivido rodeado de gente nueva, o de gente que he conocido este año. Me he reido, he disfrutado con ellos. He visto como las horas pasaban sin el chirrido que muchas veces me gritan las agujas del reloj para recordarme que estoy muy atareado. Y la verdad, es que me está gustando esta sensación. Sé que se me están yendo de las manos muchas cosas, pero ¿y si realmente soy feliz así?
Volví hace unos días de Santander. Allí conocí a alguien totalmente distinto a nosotros. Una persona que nos mostró su tierra con orgullo, y que nos hizo sentir como en casa en todo momento. Hemos estado en sitios que nunca habríamos imaginado, andado por sitios de cuento, y visto cosas increibles. Allí estuve además con otra piececita de ese engranaje que es la universidad, y que, poquito a poquito, sin hacer mucho ruido, ha contribuido a que este año sea sin lugar a dudas, el mejor que he vivido allí. Me ofreció su casa como si me conociera de toda la vida, y hace apenas unos meses no sabía ni mi nombre. Gracias Mario, y gracias Julia. Tenemos pendientes otros días allí.
Y sí, también estuve con ella. Creo que es la vez que mejor me he sentido en mucho tiempo. Es realmente bonito tener un hombro en el que apoyarte, para que se te caigan las lágrimas que están en suspensión. Es bonito llorar sin saber muy bien por qué, pero sabiendo que no es por nada malo. Es bonito despertar y que esté ahí.
Es precioso echar de menos todo esto. Al igual que lo es este lugar:
14 de marzo de 2010
Presente y futuro, pero no pasado
Este blog, entre otras funciones terapéuticas para una mente a veces enferma, tiene la misión de contar mi vida real, y no siempre el mundo de los sueños. Ayer recibí por fin una gran noticia: he conseguido aprobar todo. 9 asignaturas. Si me pongo a pensarlo, me parece una auténtica locura. Otros años, con un esfuerzo mayor, he logrado aprobar 6, o 7. Pero este año me he superado, y la verdad, puedo decir que estoy orgulloso de mí.
En mi casa este tipo de noticias no son más que una palmadita en la espalda. Es raro que las personas que más deberían presumir de ello solamente acierten a decir: "Bien". Siempre he tenido la sensación de que el hecho de haber sido siempre un buen chico ha hecho que estas cosas pierdan su magia. Pero aun así, creo que están felices. Al menos podrán cambiar su discurso más reciente, aquel en el que se nos tachaba a mi hermano y a mí de dos problemas constantes.
Por otro lado, quería agradecer a todos los que me habéis animado durante estos casi dos meses que ha durado este período de exámenes. Llamadas, SMS deseando suerte. Todo ello son gestos que yo adoro entregar, y por ello, me causan la bonita sensación de que alguien espera tu éxito. De que alguien confía en ti, Y por ello me alegro tanto, por poder devolver todas esas esperanzas con resultados.
Estos meses han sido totalmente diferentes a cualquier otro período de biblioteca. He cambiado de lugar de estudio, de compañía y de costumbres. Y sé que no es justo decir que el cambio ha sido a mejor, porque el pasado también es digno de mencionar. Pero si he de decir que estos meses no los cambiaría por nada. Hoy puedo decir bien alto que estoy feliz de ser como soy, y hacía mucho que no lo sentía.
Para concluir, quería dar también las gracias a mi amuleto. Aquel que estaba 24 horas a mi disposición. Aquel que hacía auténticas locuras para que yo estuviera bien. Aquel que conseguía cambiar el agobio y el mareo de apuntes por minutos de paz y descanso. Sé que te cuesta decir mucho las cosas, pero a veces los gestos silencian cualquier palabra que puedan pronunciar tus labios. Muchas gracias, una parte de este éxito es también tuyo.
Y así, cuando más cercano está mi futuro, más valoro mi presente. Sigo teniendo miedo a los cambios.
En mi casa este tipo de noticias no son más que una palmadita en la espalda. Es raro que las personas que más deberían presumir de ello solamente acierten a decir: "Bien". Siempre he tenido la sensación de que el hecho de haber sido siempre un buen chico ha hecho que estas cosas pierdan su magia. Pero aun así, creo que están felices. Al menos podrán cambiar su discurso más reciente, aquel en el que se nos tachaba a mi hermano y a mí de dos problemas constantes.
Por otro lado, quería agradecer a todos los que me habéis animado durante estos casi dos meses que ha durado este período de exámenes. Llamadas, SMS deseando suerte. Todo ello son gestos que yo adoro entregar, y por ello, me causan la bonita sensación de que alguien espera tu éxito. De que alguien confía en ti, Y por ello me alegro tanto, por poder devolver todas esas esperanzas con resultados.
Estos meses han sido totalmente diferentes a cualquier otro período de biblioteca. He cambiado de lugar de estudio, de compañía y de costumbres. Y sé que no es justo decir que el cambio ha sido a mejor, porque el pasado también es digno de mencionar. Pero si he de decir que estos meses no los cambiaría por nada. Hoy puedo decir bien alto que estoy feliz de ser como soy, y hacía mucho que no lo sentía.
Para concluir, quería dar también las gracias a mi amuleto. Aquel que estaba 24 horas a mi disposición. Aquel que hacía auténticas locuras para que yo estuviera bien. Aquel que conseguía cambiar el agobio y el mareo de apuntes por minutos de paz y descanso. Sé que te cuesta decir mucho las cosas, pero a veces los gestos silencian cualquier palabra que puedan pronunciar tus labios. Muchas gracias, una parte de este éxito es también tuyo.
Y así, cuando más cercano está mi futuro, más valoro mi presente. Sigo teniendo miedo a los cambios.
9 de marzo de 2010
Nubes
Vivo en una nube que se cambia de color cada cierto tiempo. Unos días es rojo, otros días es negra. Depende de cómo me despierte, a veces lleva un rayito de sol incorporado, o se encuentra dentro de una tormenta perfecta. Pero suele salir de ella sin problemas.
No es muy grande, pero llama la atención por donde pasa. Quizás es el sonido de su motor, o el sonido de mi risa cuando viajo en ella. Últimamente, la gente se gira demasiado para ver por donde vamos, a quién saludamos y a qué velocidad. Yo no lo entiendo muy bien, porque todos deberíamos viajar en una.
Dentro de ella pasan las horas rápidamente. Pienso en mil cosas y me quedo con la mirada perdida, hasta que mi nube me sacude para que vuelva a la realidad. Una realidad que va más deprisa de la cuenta, pero de la que ella me protege. Ella me frena o me acelera, casi siempre contracorriente.
Y así pasan los días, volando. Ya han pasado 3 meses desde que empezó el año, y parece que fue ayer cuando estaba prácticamente inconsciente para celebrarlo. Mi vida ha cambiado a golpes desde entonces, pero ahora mismo, me gusta mi vida.
Puedo acariciar el cielo con las manos y dejar una estela de olor a alegría. Mi nube tiene la culpa por enseñarme algo en lo que no había reparado: Nunca sabes cuando te caerás al suelo, así que no te preocupes de cómo poner las manos para amortiguar la caida. Sólo intenta volar, cada vez más alto.
No es muy grande, pero llama la atención por donde pasa. Quizás es el sonido de su motor, o el sonido de mi risa cuando viajo en ella. Últimamente, la gente se gira demasiado para ver por donde vamos, a quién saludamos y a qué velocidad. Yo no lo entiendo muy bien, porque todos deberíamos viajar en una.
Dentro de ella pasan las horas rápidamente. Pienso en mil cosas y me quedo con la mirada perdida, hasta que mi nube me sacude para que vuelva a la realidad. Una realidad que va más deprisa de la cuenta, pero de la que ella me protege. Ella me frena o me acelera, casi siempre contracorriente.
Y así pasan los días, volando. Ya han pasado 3 meses desde que empezó el año, y parece que fue ayer cuando estaba prácticamente inconsciente para celebrarlo. Mi vida ha cambiado a golpes desde entonces, pero ahora mismo, me gusta mi vida.
Puedo acariciar el cielo con las manos y dejar una estela de olor a alegría. Mi nube tiene la culpa por enseñarme algo en lo que no había reparado: Nunca sabes cuando te caerás al suelo, así que no te preocupes de cómo poner las manos para amortiguar la caida. Sólo intenta volar, cada vez más alto.
7 de marzo de 2010
Bajo la lluvia
Esto es lo primero que escribo con mi nuevo netbook. Espero que de este salgan tan bonitas historias como guardaba en su interior el anterior portátil. Descansa en paz.
Hoy no se me ocurre mejor manera de escribir que con canciones de Fito. Hace poco rescaté el gusto por su música, aunque creo que me gusta más por lo que lleva detrás, por esa sonrisa que me sale cada vez que oigo una canción suya. Tú tienes la culpa. Esta noche es propicia para contaros historias, a oscuras, con una Coca Cola y con la cabeza hecha un lío.
Por desgracia ayer volví a dejar que el alcohol me usara de marioneta y me hiciera decir cosas que Dios sabe por qué las dije. Ni las recuerdo, ni seguramente las sienta. Así que desde aquí, pido disculpas a aquellos que tuvieron que sufrirlas. Es un enemigo bastante listo, siempre borra su huella al día siguiente. Consigue que ratos completos aparezcan en mi mente como una secuencia de cine mudo, sin lograr recordar las frases que pronunciaban mis labios ni las que escuchaban mis oidos.
Por ello, hoy me he levantado un poco desanimado. Además, era un día raro. Hoy tenía que irme a otra tienda a trabajar, y la verdad, si mi memoria no me falla, hacía casi un año que no iba a otro Opencor. Pero creo que me ha servido para darme cuenta de que, si todo se confirma según parece, no me será tan duro trabajar rodeado de completos desconocidos. Quizás se me haga hasta más llevadero. Recordadme que se lo pregunte a mis párpados cuando otro sábado más suene el despertador.
Intentando recordar todo lo que me sucedió ayer, han pasado las horas. Muy lentas, como siempre. Y justo cuando me iba, he recibido una visita inesperada. Allí estaba, año y pico después, mi amiga Montse. Fue mi jefa durante la época más bonita de este (ahora) odiado trabajo. Nos ha visto llorar, reir. Me acompañó en el momento más duro, cuando me partí el dedo. Creo que puedo afirmar que es de los pocos jefes que se han portado conmigo como amigos. Y creedme que en una empresa donde la prepotencia y el yomismismo abunda, eso significa mucho.
Me ha hecho una ilusión gigantesca verla. Saber qué tal estaba. Ver como se acuerda de todos nosotros, y ver que aun después de no vernos en muchisimo (demasiado, diría yo) tiempo, seguimos siendo capaces de reir juntos, de entendernos, y de pintar con colores vivos unas tiendas que son azules por fuera, y gris casi negro por dentro.
Además, se ha confesado lectora de este blog, y la verdad, me ha emocionado. Muchas veces pienso que estas palabras se las lleva el viento, y que la leen cuatro personas contadas, o algún naufrago de Google. Y poco a poco, veo como hay gente que me sigue, que se preocupa por mí, y lo más raro de todo, es que os gusta. Os juro que no hay nada que me haga más feliz que eso. Espero que te guste leer esto, casi tanto como a mi haberte visto y escribirtelo.
Viendo que el día se había arreglado sin esperarlo, era momento de pasear por Madrid. La última vez que lo hice fue bastante más bonito. Llevaba a Marta del brazo.
Hoy he recibido otro regalo en forma de mensaje privado de Tuenti. En él, me decían que alguien me consideraba un amigo digno de admirar, y decía que ojalá tuviera la suerte de encontrar a alguien como yo. Esas palabras han salido de una persona que conozco de 6 o 7 ratos, en los cuales más de la mitad yo iba borracho (creo que esto ya empieza a ser preocupante). Pero con el cual conseguí conectar desde un principio. Es fácil, él hace feliz a una de las personas más importantes para mí. Y esa felicidad es como si fuese mía, porque creo que no hay nada mejor que ver los ojos de tus amigos brillar de esa forma especial. Me alegro un montón de que os hayáis encontrado el uno al otro, y que yo, de paso, haya engordado mi lista de amigos con un gran chico.
Casi la una de la mañana y aun no he empezado con el trabajo de la universidad. Sigue sonando Fito en mi cabeza. Pone banda sonora a una cara, se parece a su risa. Suena a miles de momentos, cada cual más bonito. Hoy no terminaré en el sofá de ningún portal, pero seguro que duermo peor que allí.
Hoy no se me ocurre mejor manera de escribir que con canciones de Fito. Hace poco rescaté el gusto por su música, aunque creo que me gusta más por lo que lleva detrás, por esa sonrisa que me sale cada vez que oigo una canción suya. Tú tienes la culpa. Esta noche es propicia para contaros historias, a oscuras, con una Coca Cola y con la cabeza hecha un lío.
Por desgracia ayer volví a dejar que el alcohol me usara de marioneta y me hiciera decir cosas que Dios sabe por qué las dije. Ni las recuerdo, ni seguramente las sienta. Así que desde aquí, pido disculpas a aquellos que tuvieron que sufrirlas. Es un enemigo bastante listo, siempre borra su huella al día siguiente. Consigue que ratos completos aparezcan en mi mente como una secuencia de cine mudo, sin lograr recordar las frases que pronunciaban mis labios ni las que escuchaban mis oidos.
Por ello, hoy me he levantado un poco desanimado. Además, era un día raro. Hoy tenía que irme a otra tienda a trabajar, y la verdad, si mi memoria no me falla, hacía casi un año que no iba a otro Opencor. Pero creo que me ha servido para darme cuenta de que, si todo se confirma según parece, no me será tan duro trabajar rodeado de completos desconocidos. Quizás se me haga hasta más llevadero. Recordadme que se lo pregunte a mis párpados cuando otro sábado más suene el despertador.
Intentando recordar todo lo que me sucedió ayer, han pasado las horas. Muy lentas, como siempre. Y justo cuando me iba, he recibido una visita inesperada. Allí estaba, año y pico después, mi amiga Montse. Fue mi jefa durante la época más bonita de este (ahora) odiado trabajo. Nos ha visto llorar, reir. Me acompañó en el momento más duro, cuando me partí el dedo. Creo que puedo afirmar que es de los pocos jefes que se han portado conmigo como amigos. Y creedme que en una empresa donde la prepotencia y el yomismismo abunda, eso significa mucho.
Me ha hecho una ilusión gigantesca verla. Saber qué tal estaba. Ver como se acuerda de todos nosotros, y ver que aun después de no vernos en muchisimo (demasiado, diría yo) tiempo, seguimos siendo capaces de reir juntos, de entendernos, y de pintar con colores vivos unas tiendas que son azules por fuera, y gris casi negro por dentro.
Además, se ha confesado lectora de este blog, y la verdad, me ha emocionado. Muchas veces pienso que estas palabras se las lleva el viento, y que la leen cuatro personas contadas, o algún naufrago de Google. Y poco a poco, veo como hay gente que me sigue, que se preocupa por mí, y lo más raro de todo, es que os gusta. Os juro que no hay nada que me haga más feliz que eso. Espero que te guste leer esto, casi tanto como a mi haberte visto y escribirtelo.
Viendo que el día se había arreglado sin esperarlo, era momento de pasear por Madrid. La última vez que lo hice fue bastante más bonito. Llevaba a Marta del brazo.
Hoy he recibido otro regalo en forma de mensaje privado de Tuenti. En él, me decían que alguien me consideraba un amigo digno de admirar, y decía que ojalá tuviera la suerte de encontrar a alguien como yo. Esas palabras han salido de una persona que conozco de 6 o 7 ratos, en los cuales más de la mitad yo iba borracho (creo que esto ya empieza a ser preocupante). Pero con el cual conseguí conectar desde un principio. Es fácil, él hace feliz a una de las personas más importantes para mí. Y esa felicidad es como si fuese mía, porque creo que no hay nada mejor que ver los ojos de tus amigos brillar de esa forma especial. Me alegro un montón de que os hayáis encontrado el uno al otro, y que yo, de paso, haya engordado mi lista de amigos con un gran chico.
Casi la una de la mañana y aun no he empezado con el trabajo de la universidad. Sigue sonando Fito en mi cabeza. Pone banda sonora a una cara, se parece a su risa. Suena a miles de momentos, cada cual más bonito. Hoy no terminaré en el sofá de ningún portal, pero seguro que duermo peor que allí.
15 de febrero de 2010
"Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad..."
Siempre he dicho que, en algún período de mi vida, viviré en Barcelona. Pasan los años, y lo que era estudiar un año de universidad allí, se va convirtiendo en unos meses de trabajo. Y lo que hoy son meses de trabajo, terminará siendo el momento en el que quiera romper mi vida y poner punto y aparte con todo lo que me rodea.
Por eso me gustó tanto cuando me dijo que ella tenía en mente vivir en esta ciudad. Esa ciudad que cuando paseas por ella siempre descubres cosas nuevas. Una ciudad que puede no decirte nada a priori, pero que paseando entre esas olas de gente y coches, te cuenta a susurros un sin fin de historias ocurridas en sus calles. Creo que debería pasear más por Madrid. Y sinceramente, creo que Madrid ganaría muchísimo contigo aquí.
Ya hace tantos años de la primera vez en que os vi a todos...Pero seguimos siendo capaces de reir, de contarnos historias, de hacer piques Madrid-Barcelona sobre bocadillos o cualquier cosa de la que el abuelo se queje. Ya os lo dije, siento que esta vez se me ha esfumado delante de mi cara sin apenas tiempo para deciros, demostraros, y enseñaros cosas. Pero espero que sea verdad eso de que nunca os decepcionamos, porque para mi una de las cosas más bonitas del año es vuestra tradicional visita. Ojalá pronto pueda devolverosla.
¿Sabéis? Está nevando en Madrid. En un día normal sería bonito. Pero es deprimente cuando ya no estáis aquí.
Gracias por todo. Os quiero.
Por eso me gustó tanto cuando me dijo que ella tenía en mente vivir en esta ciudad. Esa ciudad que cuando paseas por ella siempre descubres cosas nuevas. Una ciudad que puede no decirte nada a priori, pero que paseando entre esas olas de gente y coches, te cuenta a susurros un sin fin de historias ocurridas en sus calles. Creo que debería pasear más por Madrid. Y sinceramente, creo que Madrid ganaría muchísimo contigo aquí.
Ya hace tantos años de la primera vez en que os vi a todos...Pero seguimos siendo capaces de reir, de contarnos historias, de hacer piques Madrid-Barcelona sobre bocadillos o cualquier cosa de la que el abuelo se queje. Ya os lo dije, siento que esta vez se me ha esfumado delante de mi cara sin apenas tiempo para deciros, demostraros, y enseñaros cosas. Pero espero que sea verdad eso de que nunca os decepcionamos, porque para mi una de las cosas más bonitas del año es vuestra tradicional visita. Ojalá pronto pueda devolverosla.
¿Sabéis? Está nevando en Madrid. En un día normal sería bonito. Pero es deprimente cuando ya no estáis aquí.
Gracias por todo. Os quiero.
10 de febrero de 2010
Hoy de camino a la universidad, aparte de cabrearme con la ciudad de Madrid por su intenso tráfico y la mala educación en general que se respira a primera hora de la mañana, he escuchado una canción que había oido miles de veces. Si, he dicho escuchado. Nunca me había parado a entender su letra, a hacer mío su mensaje. Me gusta esta sensación de tener una pequeña caja de Pandora llena de sorpresas como esta, capaz de decirme en cada momento lo que siento.
Ultimamente, como todos sabéis, no estoy en una de mis mejores épocas. Tampoco puedo quejarme en otros aspectos de mi vida, pero como vomitaba aquí hace unos días, he tenido un duro golpe bajo que sigue doliendo, y que seguro dolerá más tiempo del que debería. Pero gracias a eso también he descubierto que estoy rodeado de personas maravillosas, que me han prestado su hombro y ofrecido su dinero; que me han abrazado cuando lo he necesitado. Que me han hecho ver que hay momentos en los que se para el tiempo y hay que disfrutar de lo que tenemos más cerca.
Puedo decir que no tengo un ángel de la guarda. Tengo muchos. Cada uno con su forma de cuidarme, y cada uno con su forma de quererme. Yo sé que ultimamente, más que ese chico que se echaba cualquier problema a la espalda como si fuese un saco, soy una persona débil, con las emociones a flor de piel. Parece que me doy duchas con litros de suavizante, vaya.
Pero os prometo que siempre voy a estar ahí. Que mi fuerza de voluntad sigue inquebrantable, y que uno de mis objetivos primordiales es cuidaros y haceros felices, dentro de mis posibilidades. Asi que algún día espero que pueda recibir de vosotros unas palabras tan bonitas como estas:
Savia_Ángel de la guarda
Tú eres para mí más que un amigo
que me ayuda a comprender, que me
enseña a respetar, tanto a mí mismo,
como lo hago a los demás.
Tú eres para mí más que ese hermano
que no tuve y que no tendré.
Has sembrado tanto encima de
miserias que te conté.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Siempre vigilando y protegiendo
en las sombra aúnque ya no estés,
acariciando mi corazón.
Tú vas rompiendo lanzas
siempre a mi favor.
Has procurado ver los peligros de
este mundo que yo no vi, avisándome
antes de caerme y antes de sucumbir.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Y hablando de ángeles, y para terminar, quería contar aquí una bonita historia. Hace tiempo en mi Opencor, trabajaba con nosotros un vigilante de seguridad. Ese hombre parecía haberlo pasado mal, y mataba sus horas muertas dentro de la tienda escribiendo poesía. Como tantos otros, y por los continuos movimientos de personal que hay en esa empresa, se marchó de Delicias y nunca volvió. Sabía de él a través de un amigo común, pero poco más.
El otro día, lo encontré trabajando en otro Opencor. Me alegró mucho verle, y que se acordara de todos nosotros. Cuando ya me iba, me dijo que había escrito un libro. Se le veía ilusionado, impaciente porque escribiera bien el titulo. Lo publicó en una editorial, pero por motivos que no vienen a cuento, lo ha colgado también en Internet. Investigando, resulta que ese empleado de Securitas es hijo de un poeta sevillano de cierto nombre, y que ha vivido inmerso en poesía desde que era pequeño. Gracias por compartir tu mundo con nosotros, y me alegra saber que aun hay personas que consiguen hacer realidad sus sueños.
Tengo que ir a visitarle de nuevo.
Ramón Montesinos - Poemas: ángeles sin sospecha
Para descargar:
https://docs.google.com/fileview?id=0BzTrJ7BnINoqZTBmYTE4MzQtMjFjNC00YzI0LWI0OTYtZDQ1NDI4NDcyNzEz&hl=en
Una entrevista con el autor:
http://arindodoliteratura.blogspot.com/2009/12/ramon-montesinos-nos-regala-su-libro-de_22.html
Es todo un placer presentároslo.
Ultimamente, como todos sabéis, no estoy en una de mis mejores épocas. Tampoco puedo quejarme en otros aspectos de mi vida, pero como vomitaba aquí hace unos días, he tenido un duro golpe bajo que sigue doliendo, y que seguro dolerá más tiempo del que debería. Pero gracias a eso también he descubierto que estoy rodeado de personas maravillosas, que me han prestado su hombro y ofrecido su dinero; que me han abrazado cuando lo he necesitado. Que me han hecho ver que hay momentos en los que se para el tiempo y hay que disfrutar de lo que tenemos más cerca.
Puedo decir que no tengo un ángel de la guarda. Tengo muchos. Cada uno con su forma de cuidarme, y cada uno con su forma de quererme. Yo sé que ultimamente, más que ese chico que se echaba cualquier problema a la espalda como si fuese un saco, soy una persona débil, con las emociones a flor de piel. Parece que me doy duchas con litros de suavizante, vaya.
Pero os prometo que siempre voy a estar ahí. Que mi fuerza de voluntad sigue inquebrantable, y que uno de mis objetivos primordiales es cuidaros y haceros felices, dentro de mis posibilidades. Asi que algún día espero que pueda recibir de vosotros unas palabras tan bonitas como estas:
Savia_Ángel de la guarda
Tú eres para mí más que un amigo
que me ayuda a comprender, que me
enseña a respetar, tanto a mí mismo,
como lo hago a los demás.
Tú eres para mí más que ese hermano
que no tuve y que no tendré.
Has sembrado tanto encima de
miserias que te conté.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Siempre vigilando y protegiendo
en las sombra aúnque ya no estés,
acariciando mi corazón.
Tú vas rompiendo lanzas
siempre a mi favor.
Has procurado ver los peligros de
este mundo que yo no vi, avisándome
antes de caerme y antes de sucumbir.
Hoy empieza el día y aquí traigo
recompensa para ti.
Son muchas mis deudas
y las llamas que encendiste.
Hoy, tal como ayer, tú cuidando
los tallos que aún están por crecer.
Y yo no cambiaré y soñaré encontrar
una flor en un podrido jardín.
Y hablando de ángeles, y para terminar, quería contar aquí una bonita historia. Hace tiempo en mi Opencor, trabajaba con nosotros un vigilante de seguridad. Ese hombre parecía haberlo pasado mal, y mataba sus horas muertas dentro de la tienda escribiendo poesía. Como tantos otros, y por los continuos movimientos de personal que hay en esa empresa, se marchó de Delicias y nunca volvió. Sabía de él a través de un amigo común, pero poco más.
El otro día, lo encontré trabajando en otro Opencor. Me alegró mucho verle, y que se acordara de todos nosotros. Cuando ya me iba, me dijo que había escrito un libro. Se le veía ilusionado, impaciente porque escribiera bien el titulo. Lo publicó en una editorial, pero por motivos que no vienen a cuento, lo ha colgado también en Internet. Investigando, resulta que ese empleado de Securitas es hijo de un poeta sevillano de cierto nombre, y que ha vivido inmerso en poesía desde que era pequeño. Gracias por compartir tu mundo con nosotros, y me alegra saber que aun hay personas que consiguen hacer realidad sus sueños.
Tengo que ir a visitarle de nuevo.
Ramón Montesinos - Poemas: ángeles sin sospecha
Para descargar:
https://docs.google.com/fileview?id=0BzTrJ7BnINoqZTBmYTE4MzQtMjFjNC00YzI0LWI0OTYtZDQ1NDI4NDcyNzEz&hl=en
Una entrevista con el autor:
http://arindodoliteratura.blogspot.com/2009/12/ramon-montesinos-nos-regala-su-libro-de_22.html
Es todo un placer presentároslo.
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