Y eso me ha pasado a mí. Hoy es ese día, el día que estaba esperando desde que tú lo comentaste hace un mes. Hoy es el día en el que todos te hemos visto feliz, en el que hemos conseguido estar a tu lado, cuando a priori parecía que iba a ser imposible. Y la verdad es que estoy muy contento, porque sé que siempre que recuerdes todo lo que ha pasado estos días lo harás con una sonrisa en la boca. Y con eso vale.
Pero ahora..ahora ¿qué?. Mi mente ha estado ocupada todos estos días con maneras de hacerlo especial, con la posibilidad de que no lo quisieras, con cómo lo pasaríamos todos juntos. He tenido un miércoles atípico pero genial. Pero ahora todo vuelve a la realidad. Vuelven los agobios por los futuros trabajos, y las miles de horas de clase consecutivas.
Y no quería que terminara este día sin aportar otro granito de arena. Si varias veces te había comentado la posibilidad de que nos hiciesemos una foto era precisamente para que fuese la imagen de este post. Ya sabes, está todo controlado y bien pensado jeje.
Aunque ahora la cuenta atrás va en contra de tu cumple y no a favor como anoche, sigue siendo un gran día: 4 de Diciembre. Llevo un par de años que estas fechas no me gustan mucho, porque fue cuando me partí el dedo, pero a partir de ahora, estoy seguro de que cuando lleguen los primeros días de diciembre, veré tu rayito de sol y tu sonrisa.
El otro día te dije que hacia tiempo que no escribía aquí, y me enteré de que tú eres una de esas personas que de vez en cuando lee esto. Así que espero que dentro de un tiempo, cuando leas esto, te haga ilusión.
Es mi guinda a este pastel de regalos que has tenido estos días. No es tan chulo como tu tarta de chocolate y coco, pero espero que te haya gustado.
Un abrazo.
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