Juro que no va a volver a pasar. Os lo prometo. Os odio con todas mis fuerzas, me hacéis sentirme como una mierda. Pero no me permito hablar mal de vosotros. Por mucha sensación de desahogo que se me quede, no me gusta ponerme a ese nivel. No quiero contar las miserias de nadie, ni las mías propias. Y menos que las oiga alguien cuyo único juicio es el que pueda aprender de mi. Siempre he sido un defensor de las luchas equilibradas, y no me gusta apuñalar a gente por detrás sin que se puedan defender.
Estoy harto de ser tan transparente. De que las palabras se me caigan solas. De que no me pueda callar nada. He pasado de ser una persona tímida y cerrada a hablar más de la cuenta. Desde aquí, mi propósito para este año: dejar de decir tonterías, de decir lo que me salga del corazón, de la cabeza o del alma, y sobre todo, volverme a valer por mi mismo.
Esperando el día 12 de Febrero como agua de Mayo. Necesito esa parada en el tiempo.
23 de enero de 2010
15 de enero de 2010
Delirio
No hay peor sensación en el mundo que despertarte 5 minutos antes de que suene el despertador.
Además, hoy he vuelto a soñar con esa mancha difuminada de color rojo. La que no para de moverse de un sitio para otro. Poco a poco va tomando formas más reconocibles, aunque al principio parecía otra cosa.
Es jodido levantar los párpados y que lo primero que veas es un techo blanco acolchado. Más jodido es ver que las paredes también lo están. Y ver que en vez de tu pijama pareces llevar una camisa de fuerza. Atada bien fuerte, para que por la noche no puedas tener tentaciones de abrazar...de abrazar al aire.
Mi tratamiento sigue su curso. Sólo caigo por aquí para dormir. El resto del día me dejan caminar por Madrid.
Como de costumbre me meto en el Metro y viajo hasta el fin de la ciudad. Viendo asientos ocupados por 12 personas en apenas 20 minutos; gente que no para de empujarse. Algunos duermen, otros gritan al abrirse las puertas. A veces pienso que si los animales del zoológico viesen este espectáculo, nos cederían sus jaulas amistosamente.
Como es habitual, llego a mi destino más pronto de lo que me gustaría. Por desgracia, diría. Porque por ello siempre me encuentro a uno de esos monstruos por los que me están tratando. Yo creo que este sí es real. Hay más gente que lo ve, y no hay manera de que nos lo quitemos de encima.
Pasa la mañana rápido. Organizo papeles, tacho palabras. Dibujo líneas, coloreo cuadros. Revuelvo el papel y vuelta a empezar. De vez en cuando incluso aprendo algo. No hablo con nadie. Tampoco les conozco, y quedaría raro cruzar palabras además de miradas.
Y así hasta la noche. Todos los días mi doctora se pone en contacto conmigo, para ver qué tal estoy. Yo no le digo gran cosa, pero parece que le alegra verme ocupado con otros asuntos. La fecha de alta está aun por determinar. Pero yo sé que ella me va a dar el alta antes o después. Ya me he puesto una fecha definitiva para ello. El mes de Junio. Es el mes perfecto para hacer borrón y cuenta nueva con alguien. Ella se olvidará de mi, y yo aprenderé a vivir sin sus cuidados y medicinas.
Cae la noche sobre nosotros, con mucho viento y frío. Llego tiritando a la puerta de mi nueva casa. Como ya es de costumbre, me acuesto con él. Da igual las mantas que me ponga, que meta los pies en agua caliente o que me golpee contra la cama para calentarlos. Él si que no se separa de mi nunca. Qué asco de estación, por cierto.
Lo bueno de este tratamiento es que no me han prohibido la música. Tampoco me la han recomendado, pero en mi larga lista de cosas que no puedo hacer, no aparece por ningún lado. Así que cuando soy capaz de ponerme de nuevo ese pijama con las mangas cruzadas, me pongo a hablar con ella. Es muy inteligente, y siempre tiene una palabra digna de escuchar. Ultimamente no me habla de otra cosa que de amor y cosas bonitas. No es lo que necesito oir, pero la verdad, uno se va a dormir más tranquilo así que con alguien gritando a los cuatro vientos.
Hoy me ha comentado algo parecido a esto:
"Los cuervos dicen que nunca vendrás
No puedo huir y no quiero escuchar
Por que yo siempre te voy a esperar
Clavado aquí, entre el maíz, en soledad "
Y en soledad, conseguí conciliar el sueño.
Además, hoy he vuelto a soñar con esa mancha difuminada de color rojo. La que no para de moverse de un sitio para otro. Poco a poco va tomando formas más reconocibles, aunque al principio parecía otra cosa.
Es jodido levantar los párpados y que lo primero que veas es un techo blanco acolchado. Más jodido es ver que las paredes también lo están. Y ver que en vez de tu pijama pareces llevar una camisa de fuerza. Atada bien fuerte, para que por la noche no puedas tener tentaciones de abrazar...de abrazar al aire.
Mi tratamiento sigue su curso. Sólo caigo por aquí para dormir. El resto del día me dejan caminar por Madrid.
Como de costumbre me meto en el Metro y viajo hasta el fin de la ciudad. Viendo asientos ocupados por 12 personas en apenas 20 minutos; gente que no para de empujarse. Algunos duermen, otros gritan al abrirse las puertas. A veces pienso que si los animales del zoológico viesen este espectáculo, nos cederían sus jaulas amistosamente.
Como es habitual, llego a mi destino más pronto de lo que me gustaría. Por desgracia, diría. Porque por ello siempre me encuentro a uno de esos monstruos por los que me están tratando. Yo creo que este sí es real. Hay más gente que lo ve, y no hay manera de que nos lo quitemos de encima.
Pasa la mañana rápido. Organizo papeles, tacho palabras. Dibujo líneas, coloreo cuadros. Revuelvo el papel y vuelta a empezar. De vez en cuando incluso aprendo algo. No hablo con nadie. Tampoco les conozco, y quedaría raro cruzar palabras además de miradas.
Y así hasta la noche. Todos los días mi doctora se pone en contacto conmigo, para ver qué tal estoy. Yo no le digo gran cosa, pero parece que le alegra verme ocupado con otros asuntos. La fecha de alta está aun por determinar. Pero yo sé que ella me va a dar el alta antes o después. Ya me he puesto una fecha definitiva para ello. El mes de Junio. Es el mes perfecto para hacer borrón y cuenta nueva con alguien. Ella se olvidará de mi, y yo aprenderé a vivir sin sus cuidados y medicinas.
Cae la noche sobre nosotros, con mucho viento y frío. Llego tiritando a la puerta de mi nueva casa. Como ya es de costumbre, me acuesto con él. Da igual las mantas que me ponga, que meta los pies en agua caliente o que me golpee contra la cama para calentarlos. Él si que no se separa de mi nunca. Qué asco de estación, por cierto.
Lo bueno de este tratamiento es que no me han prohibido la música. Tampoco me la han recomendado, pero en mi larga lista de cosas que no puedo hacer, no aparece por ningún lado. Así que cuando soy capaz de ponerme de nuevo ese pijama con las mangas cruzadas, me pongo a hablar con ella. Es muy inteligente, y siempre tiene una palabra digna de escuchar. Ultimamente no me habla de otra cosa que de amor y cosas bonitas. No es lo que necesito oir, pero la verdad, uno se va a dormir más tranquilo así que con alguien gritando a los cuatro vientos.
Hoy me ha comentado algo parecido a esto:
"Los cuervos dicen que nunca vendrás
No puedo huir y no quiero escuchar
Por que yo siempre te voy a esperar
Clavado aquí, entre el maíz, en soledad "
Y en soledad, conseguí conciliar el sueño.
13 de enero de 2010
La noche es sólo mía
Aquí estoy. Llevo apenas 3 horas levantado, y no he sido capaz de hacer casi nada. Me duele todo el cuerpo, y el cerebro no da para mucho más. Mañana empieza mi carrusel de examenes (que para el que no lo sepa, durará aproximadamente un mes), y la verdad, estoy bastante indiferente ante él. Sé que me estoy jugando mucho estos días, pero aun así soy incapaz de reaccionar.
Mi cabeza ultimamente oye más a mi corazón que a mi conciencia, y así pasa lo que pasa. Que no para de pensar en lo que hice, en lo que tengo ganas de hacer, y en lo que podré hacer. En imaginar mi vida según quiero que sea. Sólo hay un inconveniente: soy incapaz de arriesgarme para conseguir lo que deseo. Como he hecho siempre. Y creo que no hay cosa que más odie de mi mismo.
Aunque seguramente, y como siempre me ha pasado, las cosas se terminen torciendo por la fuerza que pongo sobre ellas. Muchas veces he pensado lo grande que sería poder entrar en la cabeza de la gente para ver lo que realmente piensa o siente hacia mí. Pero no estamos en una película de mutantes ni superheroes, asi que será mejor que me conciencie de que lo único que voy a poder leer son sus ojos. Y ellos me dicen cosas muy distintas cada vez.
Se lo dije hace poco a una persona, y os lo recomiendo a todos: no dejeis nunca de decir lo que sentís a alguien. Esa misma persona me dijo que con ello se logra hacer sonreir a los demás. Y si es bonito, ¿por qué ocultarlo? Así de paso, nos despejará las dudas a los que, como yo, desconfía de todo y confía en nada.
Pero dejando de lado las historias para no dormir de siempre, tengo poco que contaros. Mis días se pasan rápido. En Navidades, 1000 de Opencor, 500 de salir, y casi 0 de estudio. Y a partir de ahora, la escala va a ser muy distinta. 0 salir, 0 dormir, e infinito estudio. A ver si vale la pena :).
Sé que la gran mayoría de los que me leeis sois gente que está día a día conmigo (os debéis saber mis problemas más que de memoria). También sé que hay personas que leen esto porque hay una distancia gigante entre nosotros, aunque ambos sabemos que esa distancia es solamente física, y no mental. Y también sé que hay alguien que se refugia en esto para saber un poco de mí. A todos vosotros, gracias por pasaros por aquí de vez en cuando. Por darme ánimos para seguir contando aquí mis historias. Si alguno de vosotros quiere hacerme cualquier sugerencia, se lo agradeceré. Hay un buzón de sugerencias ahi abajo, en "Comentarios". Así yo no pensaré tanto en lo mismo, y vosotros sabréis (si es que os interesa) lo que yo pienso sobre algo en concreto.
3:30 de la mañana, y oyendo A Day to Remember. Mientras, todos están durmiendo. La noche aun es joven.
Mi cabeza ultimamente oye más a mi corazón que a mi conciencia, y así pasa lo que pasa. Que no para de pensar en lo que hice, en lo que tengo ganas de hacer, y en lo que podré hacer. En imaginar mi vida según quiero que sea. Sólo hay un inconveniente: soy incapaz de arriesgarme para conseguir lo que deseo. Como he hecho siempre. Y creo que no hay cosa que más odie de mi mismo.
Aunque seguramente, y como siempre me ha pasado, las cosas se terminen torciendo por la fuerza que pongo sobre ellas. Muchas veces he pensado lo grande que sería poder entrar en la cabeza de la gente para ver lo que realmente piensa o siente hacia mí. Pero no estamos en una película de mutantes ni superheroes, asi que será mejor que me conciencie de que lo único que voy a poder leer son sus ojos. Y ellos me dicen cosas muy distintas cada vez.
Se lo dije hace poco a una persona, y os lo recomiendo a todos: no dejeis nunca de decir lo que sentís a alguien. Esa misma persona me dijo que con ello se logra hacer sonreir a los demás. Y si es bonito, ¿por qué ocultarlo? Así de paso, nos despejará las dudas a los que, como yo, desconfía de todo y confía en nada.
Pero dejando de lado las historias para no dormir de siempre, tengo poco que contaros. Mis días se pasan rápido. En Navidades, 1000 de Opencor, 500 de salir, y casi 0 de estudio. Y a partir de ahora, la escala va a ser muy distinta. 0 salir, 0 dormir, e infinito estudio. A ver si vale la pena :).
Sé que la gran mayoría de los que me leeis sois gente que está día a día conmigo (os debéis saber mis problemas más que de memoria). También sé que hay personas que leen esto porque hay una distancia gigante entre nosotros, aunque ambos sabemos que esa distancia es solamente física, y no mental. Y también sé que hay alguien que se refugia en esto para saber un poco de mí. A todos vosotros, gracias por pasaros por aquí de vez en cuando. Por darme ánimos para seguir contando aquí mis historias. Si alguno de vosotros quiere hacerme cualquier sugerencia, se lo agradeceré. Hay un buzón de sugerencias ahi abajo, en "Comentarios". Así yo no pensaré tanto en lo mismo, y vosotros sabréis (si es que os interesa) lo que yo pienso sobre algo en concreto.
3:30 de la mañana, y oyendo A Day to Remember. Mientras, todos están durmiendo. La noche aun es joven.
10 de enero de 2010
Esta no es tu canción
Esta no es tu canción.
Esta no es tu canción,
no esperes que hable sobre ti.
No haré ninguna mención,
baja el volumen.
Porque no es para ti.
Esto no es para ti.
¿O qué esperabas?
Por una extraña razón
idealizamos la vida de los demás,
y aunque no sea peor,
odias la tuya.
No dejes que suene esta canción,
que toque una fibra en tu interior.
Olvidala antes de que
se te estremezca el corazón.
Esta no es tu canción.
Porque no es para ti,
esto no es para ti.
¿o qué esperabas?
No dejes que suene esta canción,
que toque una fibra en tu interior.
Olvidala antes de que
se te estremezca el corazón.
Pero si vas a escuchar,
presta atención:
Es la consecuencia del despecho y el dolor.
Si te sientes mal, es esa mi intención.
Porque tirarme a todo lo que se mueve
no me hace sentir mejor.
Skunk DF_Esta no es tu canción.
Esta no es tu canción,
no esperes que hable sobre ti.
No haré ninguna mención,
baja el volumen.
Porque no es para ti.
Esto no es para ti.
¿O qué esperabas?
Por una extraña razón
idealizamos la vida de los demás,
y aunque no sea peor,
odias la tuya.
No dejes que suene esta canción,
que toque una fibra en tu interior.
Olvidala antes de que
se te estremezca el corazón.
Esta no es tu canción.
Porque no es para ti,
esto no es para ti.
¿o qué esperabas?
No dejes que suene esta canción,
que toque una fibra en tu interior.
Olvidala antes de que
se te estremezca el corazón.
Pero si vas a escuchar,
presta atención:
Es la consecuencia del despecho y el dolor.
Si te sientes mal, es esa mi intención.
Porque tirarme a todo lo que se mueve
no me hace sentir mejor.
Skunk DF_Esta no es tu canción.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)