Juro que no va a volver a pasar. Os lo prometo. Os odio con todas mis fuerzas, me hacéis sentirme como una mierda. Pero no me permito hablar mal de vosotros. Por mucha sensación de desahogo que se me quede, no me gusta ponerme a ese nivel. No quiero contar las miserias de nadie, ni las mías propias. Y menos que las oiga alguien cuyo único juicio es el que pueda aprender de mi. Siempre he sido un defensor de las luchas equilibradas, y no me gusta apuñalar a gente por detrás sin que se puedan defender.
Estoy harto de ser tan transparente. De que las palabras se me caigan solas. De que no me pueda callar nada. He pasado de ser una persona tímida y cerrada a hablar más de la cuenta. Desde aquí, mi propósito para este año: dejar de decir tonterías, de decir lo que me salga del corazón, de la cabeza o del alma, y sobre todo, volverme a valer por mi mismo.
Esperando el día 12 de Febrero como agua de Mayo. Necesito esa parada en el tiempo.
23 de enero de 2010
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